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Cirugía de Higado y Vías Biliares

Colecistitis Aguda y Crónica

La colecistitis es la inflamación de la vesícula biliar, en el 80% de los casos a consecuencia de la presencia de cálculos (piedras) en la vesícula (colelitiasis). El 20% de las personas pueden presentar este problema aun sin tener cálculos en la vesícula.

Colecistitis Aguda

La colecistitis aguda en el 80% de las personas se debe a que los cálculos obstruyen un conducto (cístico) que comunica a la vesícula con el resto de los conductos biliares.
La persona va a presentar dolor en cual se localiza en la parte alta del abdomen del lado derecho, el cual corre hacia la espalda, por lo general posterior a la ingesta de alimentos grasosos o lácteos. Puede acompañarse de nauseas y vómitos, en ocasiones fiebre y coloración amarillenta en los ojos o piel (ictericia). Las células de inflamación (leucocitos) estarán elevadas.
El dolor puede disminuir después e 72 hrs., sin embargo eso no indica curación, solo indica que el cuadro se resolvió temporalmente. En algunos pacientes el dolor no se quita y pueden presentar complicaciones como gangrena o perforación de la vesícula agravándose mas el problema.
El diagnostico es clínico y se corrobora con Ultrasonido (eco), en el cual se observaran los cálculos (piedras) y la pared de la vesícula estará engrosada, entre otros hallazgos.
Especial atención merecen los paciente diabéticos y pacientes inmunocomprometidos (defensas bajas) con este padecimiento, ya que deben someterse a cirugía lo mas pronto posible por tener un riesgo mayor de complicarse.
Las modificaciones en la dieta y los medicamentos para el dolor y para la infección deben utilizarse, sin embargo el tratamiento definitivo es la cirugía (colecistectomía), siendo la mínima invasiva (laparoscopica) el estándar de oro.

Colecistitis Cronica

La colecistitis crónica se refiere a los ataques repetitivos de colecistitis aguda que producen un engrosamiento de las paredes de la vesícula biliar, la cual finalmente pierde la capacidad para desempeñar su función de concentrar y almacenar la bilis.
La colecistitis crónica puede agudizarse, encontrando los síntomas mencionadas previamente con la posibilidad de las complicaciones.
Otra de las complicaciones que pueden presentarse en que los cálculos pasen a los conductos que llevan la bilis a los intestinos (Coledocolitiasis) y lo obstruyan, siendo necesario además de la resección de la vesícula la exploración del conducto ya sea con endoscopio o por cirugía. La presencia de cálculos en la vesícula también puede complicarse si estos cálculos migran hacia el conducto del páncreas, causando una Pancreatitis, con lo cual empeora el pronostico.
El tratamiento definitivo tanto en la Colecistitis aguda o crónica es la cirugía. El tratamiento oportuno es necesario para evitar complicaciones.

Colecistitis

Obstrucción de la vía Biliar

Las vías biliares son los conductos que llevan la bilis del hígado a los intestinos, las cuales pueden obstruirse por diferentes causas entre las cuales están:
- Cálculos (piedras)
- Quistes o Tumores en los conductos
- Tumores en el páncreas
- Lesión por cirugía previa de la vesícula

La persona puede presentar color amarillo de la piel (ictericia), orina oscura, heces claras, fiebre, dolor abdominal y prurito (comezón).
Las pruebas de funcionamiento hepático estarán elevadas.
La persona que presente estos síntomas debe buscar atención medica especializada pues debe llevarse a cabo una serie de estudios para definir la causa de la obstrucción. Dependiendo de la sospecha diagnostica, la gama de estudios abarca desde:
- Ultrasonido
- TAC
- Colangioresonancia
- Endoscopia de vías biliares (CPRE) con colocación de prótesis o toma de biopsia

En la mayoría de los padecimientos que causan obstrucción de la vía biliar esta indicada la cirugía como procedimiento curativo. El procedimiento dependerá de la causa que esta provocando la obstrucción; colocación de endoprotesis, extracción de cálculos, resección del quiste o tumor, reconstrucción de la vía biliar.
Si después de una cirugía de la vesícula biliar, la persona presenta coloración amarilla de la piel (ictericia) con o sin los demás síntomas mencionados previamente, la persona debe buscar atención por especialistas en cirugía, ya que el diagnostico temprano de una lesión de vía biliar mejora el pronostico del paciente.

Higado

Hígado

- Absceso Hepatico
Los abscesos en el hígado pueden ser causados por infección por parásitos (Entamoeba histolytica) o por bacterias (E. colli).
En el absceso amebiano (parásitos), la infección inicia por la ingestión de alimentos contaminados, la cual pasa del intestino al hígado. En el absceso bacteriano por lo general la infección inicia en las vías biliares (conductos que llevan la bilis del hígado al intestino) y de ahí pasa al hígado.
La persona puede presentar los siguientes síntomas: Dolor abdominal en la región superior derecha del abdomen, escalofríos, puede o no haber diarrea, fiebre, malestar general, puede haber ictericia, pérdida del apetito y pérdida de peso.
El diagnóstico se confirma con estudios de imagen: Ultrasonido, TAC, Resonancia, Gammagrama. También se realizan pruebas de función hepática.
El tratamiento consiste en antibióticos, los cuales variarán dependiendo del tipo de absceso. Cuando el tratamiento no es efectivo o cuando sucede alguna complicación (absceso roto) el paciente es candidato a drenaje quirúrgico.

Tumores Hepáticos

Tumores Hepáticos
Los tumores hepáticos pueden ser benignos (quistes, hemangiomas, adenomas) o malignos. La mayoría no presentan síntomas iniciales, cuando los presentan son: dolor vago en la región superior derecha del abdomen, saciedad temprana, puede haber fiebre, pérdida de peso y una masa palpable en el abdomen.
El tumor puede estar relacionado a antecedente de hepatitis, alcohol, exposición a toxinas, antecedente de uso de anticonceptivos, antecedente de enfermedades familiares.
El diagnostico se confirma por estudios de imagen: Ultrasonido, TAC, Resonancia, Angiografía, Colangiografía y Biopsia (dependiendo de la sospecha diagnostica).
Una vez que se realiza el diagnostico el tratamiento dependerá del tipo de lesión que se tenga, en caso de lesiones benignas dependerá de si presenta o no síntomas y del tamaño de la lesión. El tratamiento puede variar desde observación y seguimiento, tratamientos intervencionistas no quirúrgicos, resección de una porción del hígado y mucho menos frecuente transplante. En lesiones malignas dependerá del momento en el que se haga el diagnostico puede requerir resección de una porción del hígado, tratamientos intervencionistas no quirúrgicos y/o radioterapia.

Higado